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Actualidad / División de Honor Juvenil

El anexo a las Normas Reguladoras que ayer recibieron los clubes que van a competir a la División de Hornos Juvenil,  demuestran una vez más la ineptitud del CNFS y una vez más Miguel Sarria demuestra que tiene muy poco interés en defender a los suyos, y sobre todo que tiene menos peso  en el CNFS –a pesar de ser vicepresidente-  que yo en la Real Maestranza de Sevilla.
 
Los clubes ya saben de forma oficial como están compuestos el chanchullo que el CNFS se ha marcado en la conformación de  los grupos de la categoría que van a competir  y ven con tristeza como la Real Federación Andaluza de Futbol (Comisión de Futbol Sala)  que  representa  su presidente Miguel Sarria no han hecho lo mas mínimo para defender sus derechos.  Os puedo garantizar que el daño que le ha  hecho el Caudillo Escribano al futbol sala juvenil andaluz se lo hacen a las comunidades de Madrid, Cataluña, Valenciana o Región de Murcia, y se produce un incendio.
 
División de Honor Juvenil  – 10 grupos
 
Grupo 1 / Galicia: 11 equipos
Grupo 2 / Castilla León: 17 equipos
Grupo 3 / Navarra, País Vasco y Cantabria; 11 equipos
Grupo 4 / Aragón: 14 equipos
Grupo 5 / Cataluña y Baleares (1): 16 equipos
Grupo 6 /Madrid, Castilla La Mancha y Extremadura (1): 16 equipos
Grupo 7 / Comunidad Valenciana (Alicante), Castilla La Mancha (Albacete (1) y Región de Murcia: 15 equipos
Grupo 8 / Andalucía, Ceuta (1), Melilla (2) y Badajoz (1): 23 equipos
Grupo 9 / Canarias: 25 equipos
Grupo 10 / Comunidad Valenciana (Castellón y Valencia): 14 equipos
 
En la partida de póquer que el Caudillo Escribano jugo en la Federación Vizcaína el pasado 3 de mayo con la tropa de presidentes de las territoriales, que solo saben obedecer y callar,  acordaron que la División de Honor Juvenil tendría nueve grupos. Desde la Comunidad Valenciana “ole sus huevos” los clubes dijeron que no estaban por la labor de que equipos de su comunidad quedaran fuera de la categoría para que el grupo 7 estuviera confeccionado por equipos de la Comunidad Valencia (tres provincias) con la Región de Murcia. Con su presidente a la cabeza, Dimían López, se opusieron a las pretensiones del Caudillo, y este tuvo que tragarse sus palabras y aumentar los grupos en diez. Grupo 7: Alicante, Murcia y un equipo de la provincia de Albacete. Grupo 10: Valencia y Castellón. 
 
Mientras tanto los clubes andaluces se tenían que conformar con dos subgrupos –porque lo solicitaron- mientras que su presidente, más torpe que mi abuela de 90 años haciendo puntos no se enteraba de cómo les metían desde otras comunidades las cabras en el corral. Lo peor de todo es que una vez enterado de como se lo han montado la Comunidad de Valenciana y Región de Murcia, es incapaz de defender los derechos de los equipos andaluces para que los dos subgrupos se conviertan en dos grupos donde los campeones tengan acceso a la Copa de España. Es muy duro ver como Galicia con 11 equipos, Navarra, País Vasco y Cantabria con 11 equipos, tendrán cada grupo un representante cuando tienen menos equipos que los subgrupos andaluces. El colmo lo ponen las provincias de Valencia y Castellón que tendrán un representante, al igual que Alicante, Murcia y un equipo de Albacete, que tendrán otro. Andalucía con 19 equipos, a los que se suman 1 de Badajoz, 1 de Ceuta y 2 de Melilla, un representante. Como hemos dicho anteriormente, esto se lo hacen a las comunidades de Madrid, Cataluña, Valenciana o Región de Murcia, y se `produce un incendio difícil de extinguir.
 
Lo más triste de todo es que el pasado sábado en el Comité Ejecutivo que tuvo el CNFS en Las Rozas, y en la que estaba presente Miguel Sarria, el presidente andaluz no abrió la  boca en defensa para que el sur tuviese dos grupos. “Eso a quien le importa”, probablemente ni se acordaría (del Comité Ejecutivo ya hablaremos más adelante).
 
Se acaba de cumplir ocho años desde que Miguel Sarria accediera a la presidencia del CAFS, y creemos que ya va siendo hora que reconozca que no está capacitado para dicho cargo. Los clubes andaluces necesitan a un líder que defienda sus intereses y no  el personaje  vitalicio que está casado con el poder.  Ser presidente es estar para servir y no para servirse ¿Hasta cuando los clubes andaluces van a estar soportando este castigo? Creo que va llegando la hora de decir basta, porque por voluntad propia aquí no se va nadie ni echándole agua hirviendo. Miguel Sarria debe de reflexionar y reconocer que su ciclo –con más sombras que luces- ha concluido- mejor decir me marcho a que los clubes decidan que te vayas. El agua ya está en el caldero, y el fuego esta debajo.