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Selección Nacional / Gustavo Muñana

Gustavo Muñana analiza
la situación de España

“No creo que la solución sea cesar a Fede Vidal a menos de 4 meses de disputarse un Europeo”

No podemos justificar la eliminación de España ante Portugal por un componente coyuntural (video arbitraje y mala suerte). Nos hacemos un flaco favor si no admitimos que hay un problema estructural serio, que se ha agravado con el paso del tiempo por no hacer autocrítica severa.
 
Hace tiempo que dejamos de ser los mejores (9 años sin jugar una final mundialista, segundo mundial cayendo en cuartos y cinco años sin ganar nada). Sin embargo, seguimos teniendo una actitud chovinista negando el avance de otros países. Es momento de afrontar una catarsis.
 
No creo que la solución sea cesar a Fede Vidal a menos de 4 meses de disputarse un Europeo y con tan solo un parón de 10 días en diciembre para una concentración y 13 jornadas de Liga. Escaso margen para introducir mejoras en un bloque que no terminó de funcionar en Lituania.
 
La falta de Ricardinho sobre Adolfo, el fallo de Herrero en el gol de Coelho, el VAR, el tiempo muerto de Fede Vidal...Árboles para tapar un cielo sin estrellas. Con visión periférica, podemos decir que nadie respeta a España. Perdimos caché. Se nos considera un rival asequible.
 
La imagen devaluada de la Selección es el fiel reflejo de un Futsal español que se desangra por el enfrentamiento institucional. Escasea el talento nacional, jóvenes sin oportunidades, se reniega de los jugones y se apuesta por jugadores que valen para todo y no sirven para nada.
 
Urge una introspección a todos los niveles. La táctica debe servir para potenciar la técnica. Se ha hiperbolizado la figura del entrenador a todos los niveles. La tactificación genera una cultura de jugar a no fallar. Competir y ganar es compatible con un Futsal más vistoso.
 
Sin un modelo y pocos proyectos, solo hay urgencias. El talento no fluye en plantillas envejecidas en las principales categorías en las que los intereses personales se anteponen a los objetivos globales. No se generan especialistas ni jugadores determinantes. Tierra quemada.
 
El 4-0 nació como una variante atractiva al 3-1, pero la idea primigenia se deformó hasta intoxicar la esencia del juego y más tras el cambio de reglas. Sin 1x1, sin juego de pívot, todo a balón parado. Se juega al FÚTBOL en 40x20 y España fue campeona jugando al FUTSAL.
 
No es un bache. Ni una mala racha. Es una crisis identitaria. Se han hecho muchas cosas mal a todos los niveles en la última década. Vemos a cadetes haciendo el 'gili-juego', pero ninguno regatea. El resultadismo es obsceno. Como diría Pique: "Es lo que hay. Somos lo que somos".
 
No pasa nada por declinar el verbo fracasar. El Futsal español ha fracasado en el Mundial de Lituania e incluso siendo campeones de Europa en Países Bajos en febrero de 2022, hay que emprender un relevo generacional y una profunda revisión del modelo para garantizar el futuro.
 
Tardé tanto en escribir porque preferí debatir con prescriptores autorizados. Aquí se respira un clima demasiado hostil con repartidores de carnets de españolía. Ya no se puede opinar desde el sofá. Me fui a tuitear al parque. No quise ofender a nadie. Tan solo es mi opinión.
 
Seguramente sea la reflexión más intimista que he escrito aquí. Hay un componente nostálgico de cuando fuimos los mejores, había ídolos y se jugaba a otra cosa. Sé que los tiempos cambian, pero en lugar de progresar, involucionamos. Regresemos a los orígenes para volver a empezar
 
En el amargor de la derrota, decidí refugiarme en el libro 'La Futbolería' de Méndez y concretamente en el capítulo 'El Salón del Fútbol' de Julito: "Cuando ganas un Mundial, no te lo puedes creer. Cuando ganas 2, lo mejor es no creértelo demasiado". Muy recomendable su decálogo.
 
Gustavo Muñana